lunes, 16 de enero de 2012

Cine bélico: La Primera guerra mundial


El cine bélico es uno de los géneros predilectos de gran cantidad de cinéfilos. Grandes batallas, acción a raudales, impresionantes ambientaciones y localizaciones, historias de solidaridad, de desengaño, de esperanza…muchas características que aunadas permiten abordar la guerra desde múltiples puntos de vista.

Aglomerar todo el cine bélico en un solo post sería una especie de sacrilegio, puesto que sería prácticamente imposible dar un enfoque global al tema. Para ello se irán publicando distintos post siguiendo las contiendas bélicas más importantes de la historia y como el cine supo narrarlas. Para ello empezaremos por la Primera guerra mundial.

Pocos desconfiarían que el asesinato del heredero al trono austrohúngaro Francisco Fernando en Sarajevo en un atentado en 1914 derivaría en una contienda global comenzada por la declaración de guerra de Austria a Serbia. Hecho que aprovechó Alemania para apropiarse de media Europa, ayudado por el imperio otomano, lo que a su vez propició la entrada del Reino Unido, que junto a Rusia y Francia formarían la denominada triple entente encargada de devolver la paz a Europa. Poco a poco más países van entrando en la contienda, destacando los poderosos EEUU y Japón. Todo finaliza con una especie de “tablas” que deja a Europa sumida en el caos, pero al fin y al cabo en paz tras cuatro largos años de barbarie y masacres.

Para centrarnos este sería el contexto y situaciones de la Primera guerra mundial, muy resumido es verdad, pero esto tampoco pretende convertirse en un blog histórico sino ver esta guerra desarrollada a través del cine.

Muchos fueron (y seguirán siendo) las películas y directores que pusieron sus miras en este conflicto como gran guión cinematográfico e hilo conductor de múltiples historias.

Ya en pleno conflicto y aún inmersos en el cine mudo un grande como Charles Chaplin decidió, a modo de sátira, concienciar a los americanos de los que estaba pasando en la vieja Europa y la importancia de su colaboración (con los bonos de guerra) en una intrusión de su inolvidable Charlot en plenas trincheras francesas en “Armas al hombro” (1918). Vida en las trincheras perfectamente retratada muchos años después por Monicelli en “La gran guerra” (1959) o en la impresionante fábula, curiosamente basada en hechos reales, “Feliz navidad” de Christian Carión con la que Francia optó al Oscar a mejor film de habla no inglesa en 2006, como también lo fue otra fábula de Jeunet en 2004, repitiendo con Audrey Tautou tras el exitazo de “Amelie” (2001), con “Largo domingo de noviazgo”.



Una guerra también tiene sus personajes. Personajes tan bien ambientados en biopics como la clásica y épica “Lawrence de Arabia” (1962) de David Lean, “El Sargento York”(1941) de Howard Hawks, que le valió el Oscar a Gary Cooper o las menos conocidas “El barón rojo” (1971) de Roger Corman, sobre la vida del famoso y aristocrático aviador Von Richthofen, o la más reciente “Flyboys: héroes del aire” (2006) de Tony Hill, sobre la importancia de la aviación norteamericana en la contienda.



A parte de por sus personajes una guerra también es recordada por sus batallas como la de “Gallipoli” (1981) de Peter Weir con un joven Mel Gibson, en uno de sus primeros papeles protagonistas.


Un acontecimiento tan devastador como la guerra también puede dar paso al amor, como es el caso de El puente de Waterloo” (1940) de Melvin Leroy y una obra maestra del antibelicismo “Adios a las armas” (1932) de Frank Borzage, según la novela de Hemingway. Antibelicismo tan bien tratado tan bien por otro de los maestros: Kubrick con su excelente “Senderos de gloria” (1957).



Por último sería injusto dejar este post, que incluso así aun se puede considerar exíguo, sin nombrar grandes obras maestras que nos han quedado en el tintero como las premiadas “Sin novedad al frente” (1930) de Lewis Milestone (quizá la primera gran superproducción bélica) y “La reina de África” (1951) de John Huston, con unos excepcionales Humphrey Bogart (Oscar incluído) y Kate Hepburn, o el gran éxito francés (y uno de los títulos claves del cine bélico mundial) “La gran ilusión” (1937) de Jean Renoir, así como el gran retrato por parte de Dalton Trumbo de los estragos que pueden hacer en la mente de un combatiente la experiencia bélica en Johnny cogió su fusil” (1971) o la incursión de John Ford en este ámbito con la excelente “Patrulla perdida” (1934).


A mi parecer los enumerados son los títulos claves del género, pero a buen seguro que a muchos os surgen muchos más títulos (que por otro lado no dudéis en aportar si os apetece), pero enumerarlos todos, a parte de no ser la misión de este post, conllevaría una ardua tarea. Hasta el siguiente post de cine bélico.

La guerra de Independencia americana

La guerra de secesión




La guerra de Irak

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